LA SANTA COMPAÑA

La Santa Compaña, también conocida como hueste, estantiga, xans, xaira, estadea o simplemente como Compaña tiene unos orígenes que se remontan a siglos y siglos atrás. Esta procesión de muertos, de ánimas (almas) tiene siglos y siglos de tradición oral. Algunos investigadores se a la mitología germana y nórdica donde bien Tiwaz, bien Wotan o bien Odín (Dios de la muerte) se encargaban, por las noches, de dirigir las almas de los guerreros caídos en batalla hacia el más allá.

Otros investigadores hacen referencia al origen celta, porque la Santa Compaña, en realidad, de Santa tiene poco y su origen se remontan a un pasado pagano, de raíces celtas, donde uno de los dioses guerreros, Bandua, conducía las almas hasta el más allá. Existen en Galicia varios petroglifos de más de 3000 años de antigüedad que representarían a un Dios guerrero guiando a los muertos, representándolo con una especie de lazo o cuerda a la que van unidos las almas.

Esta tradición oral afirmaba que todas las almas de los muertos de lo que hoy conocemos como Europa debían llegar a Finisterre para partir desde allí al mundo de los muertos. Esta procesión de almas podía verse en cualquier momento del año, pero el tránsito hacia el más allá se producía especialmente en dos momentos claves del año, que eran y siguen siendo muy importantes en nuestra cultura: en la noche de San Juan y en la Noche de Samaín (la noche anterior a Difuntos), momentos en los que esa frontera entre el mundo de los vivos y de los se desvanece.

Ya fuese Bandua, ya fuese Odín, con la cristianización esta leyenda se fue transformando, pasando a ser el diablo quien liderase la procesión de muertos hacia su destino. La cristianización jugó un papel importante e influyó notablemente en las narraciones sobre la Santa Compaña, especialmente a partir del siglo XIII, con la aparición del dogma del purgatorio. Las visiones de la compaña ya no estarían tan relacionadas con la visión de almas de guerreros, sino con almas errantes conducidas por el Diablo y adoptarían la forma de una procesión de almas condenadas a vagar por los caminos y encrucijadas para purgar pecados: promesas incumplidas, crímenes, deudas, testamentos no realizados en vida…

La Compaña tiene muchas formas de aparecerse, y en los relatos de quienes la han visto, las versiones varían dependiendo también de la zona de Galicia que se trate. Pero a grandes rasgos, os cuento un poco de qué formas se aparece. Para quienes la ven toma la forma de una procesión de almas, de muertos que portan túnicas blancas, que caminan descalzos en fila por los caminos, portando velas (o huesos encendidos a modo de vela), un ataúd, un caldero con agua bendita y van dirigidos o encabezados por la Estadea, por el muerto más antiguo de la parroquia o por un vivo, sí un vivo. Luego os lo cuento. Unas veces se les oyen cánticos o rezos en latín y otras pasean en silencio. No siempre se ven de una forma clara, a veces se observan en forma de luminarias y otras incluso, sólo se les oye murmullando en la noche.

Se dice que sale a partir de las doce de la noche, aunque en otros lugares dicen que aparece a partir de las nueve o las diez. Y todo comienza en el Camposanto: El muerto más viejo de la parroquia llama al resto de ánimas del cementerio a salir y, tras dar varias vueltas alrededor de la Iglesia, comienza la procesión de las ánimas, siempre cerca de los cementerios, caminos y encrucijadas y, otras veces, rondando la vivienda del próximo vecino que va a fallecer.

Como os decía no siempre dirige la procesión el muerto más antiguo del lugar. En muchas ocasiones la Compaña está encabezada por un vivo, un pobre mortal que ha tenido la mala suerte de cruzarse con la Compaña y que queda condenado a vagar con ella hasta su muerte. A esa “maldición” le llaman “MAL DO ÓSO” (mal del hueso, en referencia al hueso que portan) y al hombre “HOME DO ÓSO”. O HOME DO OSO está condenado y cada noche su espíritu se une a la santa compaña mientras su cuerpo palidece, pierde fuerza, enferma y finalmente se apaga hasta que muere. Y así es la maldición, de la cual uno no puede librarse a no ser que se encuentre con otro vivo en el camino y le pase la cruz, la vela o el hueso, en cuyo caso queda libre, pasando la maldición a otro.

No todo el mundo puede verla. A la gente que tiene el don de ver la Santa Compaña se le llama “Vedoiros”, algo así como videntes si tuviese que traducir aunque no es una traducción del todo correcta. Son también llamados “cuerpos abiertos”, gente con un don con el que se nace, bien por haber nacido en determinado día del año, bien por tener la marca de una cruz en el cielo de la boca… pero lo más común, y lo más conocido, es que este don lo posea gente que, por equivocación del párroco, haya sido ungida en su bautismo con óleo de difuntos en lugar de óleo de bautismo.

Los vedoiros tienen una sensibilidad especial en lo que a la muerte se refiere y pueden ver la procesión en sí misma, bien porque se cruza con ellos o bien porque ronda la casa del próximo vecino que va a morir. Pueden simplemente verla, llegando incluso a distinguir la cara de la persona que morirá en los próximos días, pueden sentir sus murmullos o pueden percibir el olor a incienso o a vela… mal augurio porque sería un aviso que la Compaña está dejando de que pronto pasará a recoger el alma de algún vecino o familiar. Se dice que quien no tiene ese don de ver a la Compaña, podrá observarla si, en ese momento, toca al vedoiro o le pisa el pie izquierdo.

El miedo a cruzarse con la Santa Compaña no sólo consiste en ver una procesión de muertos, oírlos o sentirlos. Ver a la Santa Compaña es presenciar la muerte de cerca, sentir que puede venir a buscarte o que ronda a alguien cercano que fallecerá a los pocos días. Por si fuese poco, también está el gran temor a acabar siendo parte de esa procesión, a convertirse en HOME DO ÓSO. Por eso, existen una serie de rituales u objetos que, según la tradición popular, nos protegerían de la Santa Compaña:

  • Hacer un círculo en el suelo
  • Poner los brazos en cruz y decir “cruz llevo”
  • Santiguarse
  • Subirse a un cruceiro
  • Y,a falta de reflejos…tumbarse en el suelo. En este caso la procesión de ánimas pasaría por encima del vivo, dejando el cuerpo magullado, con signos visibles de daño físico pero a salvo.

Los que viajaban por estas corredeiras y cruces de caminos llevaban también objetos que dicen proteger de la Santa Compaña: ajos, perejil, castaña de indias…pero los más conocidos y populares son “cornos de vacaloura o escornabois” (cuernos de… ¿escarabajo? En castellano no sé cómo se llama, Google dice que ciervo volante).

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Y como la muerte en Galicia es algo intrínseco a nuestra cultura no me puedo acabar este hilo sin hablar de San Andrés de Teixido, de alguna forma relacionado con el tema. Y es que a esta zona de la provincia de A Coruña, cerca del cabo Ortegal, de los alcantilados más elevados de toda Europa todos hemos de ir.  Como decimos aquí “A SAN ANDRÉS DE TEIXIDO VAI DE MORTO QUEN NON FOI DE VIVO” (va una vez muerto quien no haya ido estando vivo). Y es que es casi una visita obligada.

De hecho, es el segundo lugar más peregrinado de Galicia después de Santiago de Compostela. Porque San Andrés ayuda a los que ya no están a pasar ese tránsito. Quizá sea una figura cristianizada del Odín o de Bandua, lo cierto es que muchos son los caminos que llevan a San Andrés porque ha sido lugar de peregrinación durante siglos y siglos. Muchos van para tener “el trabajo hecho” y otros acuden por un ser querido ya fallecido. Se dice que para llevar a esa persona que ya no está hay que ir a su cementerio, tocar tres veces en su lápida invocando su nombre para que su alma peregrine hasta San Andrés de Teixido. Y se hace aún a día de hoy, seamos creyentes o no, porque al igual que nadie quiere ser o HOME DO ÓSO nadie quiere que sus difuntos viajen errantes como almas en pena recorriendo los caminos y encrucijadas.

Y hasta aquí el hilo de hoy. Dedicado a un gran antropólogo que ha investigado y escrito mucho la Santa Compaña, las brujas  y nuestra singularidad cultural: Carmelo Lisón Tolosana, todo un referente como investigador, que hace poco nos dejó.

Publicado por veganibalecter

Como perder el tiempo en twitter no me parecía suficiente...decidí abrirme este blog. Aquí encontraréis (en otro formato) mis hilos sobre cine, historia, literatura, sociología...

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