EXPERIMENTOS DE PSICOLOGÍA SOCIAL: EXPERIMENTO ROSENHAL

Hoy os traigo un experimento que marcó un antes y un después en la historia de la psiquiatría. Y como siempre hago en cada hilo nos vamos a situar en contexto: estamos en EEUU, donde el psicólogo David Rosenhal se dispone a resolver una duda que le inquieta sobre el proceso de diagnóstico en pacientes con enfermedades mentales. En concreto, su duda estaba en determinar qué tenía más peso a la hora del diagnóstico: si eran los síntomas los que lo determinaban o había un sesgo entre los profesionales de la psiquiatría que precipitaba el diagnóstico e incluso hacía que éste fuese erróneo.

No me puedo parar ahora con el concepto de” teoría del etiquetaje” ni con los estudios sobre “imaginarios sociales” porque tardaría una eternidad. Pero en resumen, y diciéndolo así de forma muy breve, Rosenhal quería saber si, en ocasiones, la propia percepción personal que el psiquiatra tiene sobre un paciente con una enfermedad mental podría estar dando lugar a diagnósticos erróneos.

Por entonces, sobre todo en la década de los 50 las lobotomías estaban al orden del día como parte del tratamiento para pacientes con esquizofrenia e incluso (no es broma) la homosexualidad“  y no pocos investigadores eran críticos con los tratamientos empleados y con el trato que estos pacientes recibían por parte de las instituciones psiquiátricas.

Así que Rosenhal decide llevar a cabo un experimento entre 1968 y 1972. El plan era muy sencillo: él mismo, junto con ocho colaboradores más (5 hombres y 3 mujeres) se introducirían en instituciones psiquiátricas. Los colaboradores no tenían enfermedades mentales ni antecedentes familiares de las mismas: en su mayoría eran psicólogos, aunque también había un psiquiatra, un pediatra, un ama de casa y un pintor. Rosenhal y los colaboradores debían cumplir dos objetivos: en primer lugar presentarse en esas instituciones psiquiátricas alegando que oían voces. En segundo lugar, una vez internados y diagnosticados, afirmar que se encontraban mejor para poder abandonar la institución.

PRIMERA FASE DEL EXPERIMENTO. Bien, Rosenhal y sus colaboradores llevan a cabo su plan en 12 instituciones psiquiátricas de 5 estados diferentes. Ningún psiquiatra sospechó que estos síntomas eran fingidos y todos fueron ingresados y diagnosticados con esquizofrenia (salvo uno). Allí se pasaron semanas sometidos a tratamientos con anti psicóticos y otros fármacos. Ya estaban dentro, infiltrados, así que la segunda parte del experimento consistiría en que los falsos pacientes manifestasen que ya no oían voces y que se sentían mucho mejor. Todos estuvieron ingresados una media unas 19 días  (uno de ellos permaneció hasta 52 en el hospital psiquiátrico). Todos pudieron irse a casa después de reconocer dos hechos: el primero, que sufrían una enfermedad mental y el segundo, que se comprometerían a seguir tratándose.

Las conclusiones de Rosenhal no se hicieron esperar: no sólo se centró en el diagnóstico erróneo de los pseudopacientes, sino que denunció la deshumanización y despersonalización de los pacientes que estaban hospitalizados, los abusos verbales y físicos y la desatención por parte del personal de las instituciones: apenas tenían contacto con sus cuidadores 6 minutos diarios.

La comunidad psiquiátrica reaccionó muy mal ante las conclusiones del experimento de Rosenhal y le retó a que volviese a intentar “colar” pacientes falsos en sus instituciones. Rosenhal aceptó el reto y les comunicó que en los siguientes tres meses enviaría a más pseudopacientes a dichos centros para ver si esta vez los psiquiatras eran capaces de descubrir a los intrusos.

Aquí comienza la SEGUNDA FASE DEL EXPERIMENTO:

Transcurridos este tiempo los psiquiatras, orgullosos de su trabajo, mostraron públicamente ante la prensa sus propios resultados para poder rebatir así el estudio de Rosenhal: de un total de 193 pacientes atendidos durante ese tiempo habían sido capaces de determinar que 41 eran falsos pacientes enviados por Rosenhal.

Jaque Maque, pensaron. Pero lo realmente sorprendente del caso es que EN REALIDAD ROSENHAL NO ENVIÓ A NINGÚN PSEUDOPACIENTE A FINGIR NINGÚN SÍNTOMA A NINGÚN HOSPITAL PSIQUIÁTRICO. Fueron los propios psiquiatras los que determinaron, erróneamente, que 41 de los pacientes estaban fingiendo, por lo que esas personas quedaron sin atención y sin diagnóstico.

Rosenhal había logrado demostrar, con su experimento, la existencia de errores diagnósticos y así lo reflejaría en su publicación en la revista Science, en 1973 con el artículo “Estar cuerdos en lugares locos” (es una traducción aproximada del título original “On being sane in insane places”)

Su publicación, indudablemente fue muy controvertida y los psiquiatras se sintieron atacados. En su defensa alegaron que buena parte del diagnóstico se basa en los que los propios pacientes relatan, hecho totalmente. Lo que no pudieron argumentar era el trato que esos pacientes sufrían en las instituciones psiquiátricas: los abusos físicos y verbales, la deshumanización que se sufría en estos centros ponía de manifesto que era necesario un cambio. También logró demostrar la despersonalización y el etiquetaje de las enfermedades mentales: “una vez que los catalogaban como esquizofrénicos, los falsos pacientes quedaban atrapados con esta etiqueta. Si el falso paciente era dado de alta, se consideraba que naturalmente estaba “en remisión”, pero desde el punto de vista de la institución no estaba cuerdo”

 Para bien o para mal, su estudio supuso la introducción de cambios en el modo de actuar y tratar a los pacientes: se reconoció que se habían producido abusos en los diagnósticos y se cambió por completo el modo en que los enfermos iban a ser tratados: la administración estadounidense optó por la desaparición paulatina de estas instituciones mentales y optó por un tratamiento al paciente más personalizado, adaptado a las necesidades de cada individuo y optando por no la no reclusión en centros sino por su traslado a su hogar, junto a sus familias, y el tratamiento y el apoyo terapéutico que estas personas realmente necesitaban.

También se produjeron cambios tras el estudio de Rosenhan: la Asociación Estadounidense de Psiquiatría optó por modificar el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” en 1980. En él se establecía una lista más detallada de los síntomas de cada enfermedad y que era necesario que, a la hora de diagnosticar a un paciente con enfermedad mental, era necesario que se dieran en él varios de estos síntomas en lugar de un solo síntoma como venía haciéndose anteriormente.

Y hasta aquí el hilo de hoy. Espero que os haya resultado interesante

Publicado por veganibalecter

Como perder el tiempo en twitter no me parecía suficiente...decidí abrirme este blog. Aquí encontraréis (en otro formato) mis hilos sobre cine, historia, literatura, sociología...

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