HISTORIA DE LAS BRUJAS II: LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI

La entrada anterior centró prácticamente toda la atención en conseguir acotar el término bruja y a desmitificar aquellos elementos que estaban más relacionados con la leyenda que se creó sobre ellas.

La caza de Brujas en Europa entre los siglos XIV y XVII fue, como algunos historiadores afirman, un genocidio. Hay unos bailes de cifras importantes pero los historiadores rigurosos hablan de unas 50.000 personas ajusticiadas por brujería en toda Europa, la mitad de ellas en Alemania.

Como decíamos, en contra de la creencia popular, no fueron los países católicos los más sanguinarios sino que fueron los países protestantes (que interpretaban de forma más literal la Biblia) quienes se encargaron de la mayoría de estos casos de brujería (procesos judiciales civiles).

En España ese tipo de casos recaían en la Santa Inquisición que, si bien estaba más centrada en la persecución de moriscos y judíos, también se dedicó en algunas ocasiones a la persecución de la brujería. Hay varios casos pero el de Zugarramurdi me gusta más, quizás, aunque sea de poco consuelo, por poner fin a esta persecución y ser el último gran caso que se juzgó.

Vamos allá. Viajamos a Zugarramurdi, a 1698, Navarra donde la joven María de Ximildegui que había estado en Francia junto a su padre cuenta su experiencia con la brujería, afirmando haber acudido a aquelarres y recordar la cara y el nombre de varios de sus vecinos. Tan convincente fue el testimonio de María que los vecinos acabaron por reconocer que habían participado en los aquelarres (la psicosis colectiva por la brujería y el miedo a la Inquisición y sus torturas favorecían muchos testimonios y comparecencias incluso voluntarias)

María da varios nombres de vecinos y las culpas van a recaer en varios miembros de la familia Barrenechea, afirmando que Graciana de Barrenechea era la reina del aquelarre, su suegro el Rey mientras que dos de sus hijas y otros vecinos (entre los que se incluían dos niños) eran acusados de participación en tales ceremonias.

Ante el revuelo creado en el pueblo Fray Felipe de Zabaleta intenta hacer de mediador y solucionar el conflicto, proponiendo a los acusados acudir a la iglesia, confesar ante los vecinos y reconciliarse con ellos. Pero ya era tarde porque alguien había pedido ayuda a la Santa Inquisición a través de una carta cuya autoría se atribuye a Fray León de Aranibar.

Recibida la carta, el Tribunal de la Inquisición de Logroño envía a varios delegados para encargarse del asunto. Éstos localizan a los que se habían confesado y detienen a cuatro mujeres de la familia de Graciana que no dudan en confesar porque era la única forma de evitar torturas y tener un castigo leve. Fueron trasladadas a Logroño y allí quedaron retenidas.

Fray Felipe intenta interceder de nuevo y se traslada junto con los demás acusados a Logroño para aclarar de una vez por todas el malentendido. De poco sirvieron sus buenas intenciones porque los vecinos quedaron también detenidos e ingresados en las prisiones de la Inquisición.

Tampoco hizo falta tortura (otros historiadores no afirman lo mismo): aislados, encerrados, mal alimentados y en unas condiciones higiénicas lamentables se desmoronan y acaban confesando tras meses de interrogatorios llegando a auto-inculparse de asesinatos e infanticidios. Estamos hablando de 53 acusados tan sólo en la primera fase de la instrucción de la causa.

Juan del Valle es enviado por la Inquisición a hacer una búsqueda por los Valles de Guipúzcoa y Álava buscando confesiones: reclutó para esta causa a párrocos, desatando una psicosis colectiva.

¿Y a qué viene esta persecución y, lo que es más importante, a quién se perseguía? Pues la verdad es que la mayoría eran mujeres, sobre un 80-90%, de orígenes humildes, mujeres solteras o viudas, muchas veces de edad avanzada, en cierto modo marginadas ya fuese por su estilo de vida, por tener algún tipo de enfermedad mental o defecto físico. Y la causa… pues hay muchas. Tenemos que recordar que estamos en unos siglos muy convulsos a muchos niveles: hay hambrunas, hay tensiones políticas y territoriales parece ser que ellas acabaron por ser las “responsables” de todas estas desgracias.

Antes de nada hablaros de un pájaro de cuidado porque en la persecución a las brujas vascas y no vascas y en la Inquisición este hombre jugó un papel importante. Se trata del francés Pierre de Lancre, autor en 1609 del TRATADO DE LA INCONSTANCIA DE LOS MALOS ÁNGELES Y DEMONIOS en los que analiza la sociedad vasca y describe el comportamiento de las brujas añadiendo que el euskera era “la lengua del diablo”.

Lancre consiguió muchos testimonios y fueron estas confesiones las que permitieron construir todo un imaginario sobre los ritos y conductas propias de las brujas que, mágicamente, aparecerían plasmados en las confesiones de la causa de Zugarramurdi.

Y con este panorama y 13 de los acusados muertos por tifus en la cárcel de Logroño (se guardaron sus huesos para ser representados en tamaño real en el auto de fe) empezó el tristemente conocido AUTO DE FE DE LOGROÑO en 1610, todo un macro-acontecimiento que acabó con 5 quemados y 12 “reconciliados” condenados a cadena perpetua y otras penas.

No todos los miembros del Tribunal estaban convencidos de tales acusaciones. En concreto, uno de ellos, Alonso de Salazar, al que acabaron denominando “el abogado de las brujas” fue duramente crítico con el veredicto y acabó recorriendo muchos pueblos predicando el perdón a todas aquellas que confesasen ser brujas: Miles de personas fueron sospechosas, se calcula que 5000 y unos 2000 llegaron a ser acusados, lo que podía suponer por aquella época casi la mitad de la población de estas zonas de Navarra y Guipúzcoa. Hombres, mujeres e incluso niños se declararon culpables pero Alonso de Salazar (que cada vez tenía más apoyo dentro de la Inquisición) no los creía.

Para muchos el terrible auto de fe de Logroño fue el principio del fin de la persecución: la Inquisición acabó por ignorar acusaciones, desmontar procesos en marcha y acabó por no condenar a ninguna bruja más, algo pionero en Europa donde miles seguirían siendo perseguidas y quemadas.

Os dejo con una referencia a un autor muy importante, que ha investigado muchísimo sobre la brujería vasca, una persona fascinante. Se llama Gustav Henningse: tiene un montón de publicaciones, ha participado en muchas entrevistas (yo es que es lo que  me puedo permitir) y os lo recomiendo mucho. También hay un documental muy chulo de la EITB “HISTORIA DE VASCONIA”, capítulo 9: “La hora de las brujas”.

Publicado por veganibalecter

Como perder el tiempo en twitter no me parecía suficiente...decidí abrirme este blog. Aquí encontraréis (en otro formato) mis hilos sobre cine, historia, literatura, sociología...

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